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Capturado, Matado y Fugado
Leyendas de losetas ¿sobre albañiles?, no, de Los Zetas: “Cadáver Prófugo de la Justicia”. Corre videotape.

Primera escena: captura virtual.- En 2011, el gobierno federal transmitió por televisión el spot en el cual aparecía el “Lazca” como uno de los criminales detenidos. Dicho spot se difundió tras la captura de Jesús Méndez Vargas, “El Chango”. Señalaba a los 37 criminales más buscados y en el segundo 15, aparecía la imagen de el “Lazca” en el lugar número 17 de la lista, pero se le señalaba como capturado.

El director de comunicación a los subordinados: quién fue el pendejo que puso al “Lazca” como capturado, ¿eh?; yo no, fuiste tú; el otro pregunta ¿cuál es?; y the la orden: pues me lo quitan de inmediato. Ya ves, te lo dije, a ese no lo habían atrapado, para qué lo metiste al spot ¡ah que tarugo!, si fueras piloto terrorista hubieras pasado por enmedio de las torres gemelas; se me “chispoteó” dice con pena el cuestionado. Al retirarse el director afirma hacia sus adentros: seguro le dieron un billete para que colocara en la lista de capturados al “Lazca” y así no lo buscaran.

Segunda escena: muerte accidental.- El domingo siete de octubre de 2012 se abatió en un enfrentamiento a dos individuos y un tercero huyó, los cuerpos se los llevó el ministerio público local; posteriormente permanecieron en la funeraria García, en Sabinas, Coahuila, hasta que un comando se robó a uno de ellos. En ese momento se encendió la alerta que permitió al gobierno identificarlo, se trataba de “El Lazca”.

El de más alto rango a sus elementos: ¿qué le dieron fuego al “Lazca”?, afirmativo, contestan presuntuosos ¿y el cuerpo? a quién se lo diste, qué pasó mi jefe ¿así nos llevamos?, contesta el subordinado, el tuyo no güey, el del “Lazca”, pus se lo llevó el MP, qué íbamos a saber quién era, fue de “pitazo”, ¿qué? contesta el jefe; digo, digo, fue una denuncia anónima sobre sospechosos. Hacia sus adentros el superior en rango trae a la mente: si fue de “pitazo”, pobre soplón.

Tercera escena: cadáver fugitivo.- El lunes ocho, un comando encapuchado entró a la funeraria García. Los sicarios sometieron a los trabajadores y se llevaron dos cadáveres. Los subieron a una carroza y ordenaron al dueño de la funeraria que condujera, aunque el robo fue reportado mucho después. Se ignora el paradero del cadáver de a quien en vida le decían “El Lazca”.

En Los Pinos. Apresuradamente llega un vocero y dice: tenemos “fuertes indicios” de que cayó el “Lazca”, ¿qué?, ¿estás seguro?, ¿dónde?, en Coahuila contesta, ¿está corroborado? no del todo ya que le dieron el cadáver a los locales, vuelve a responder; cómo, abaten al “Lazca” y no está identificado; haber díganle a los coahuilenses que regresen el cadáver para corroborarlo. Negativo, contesta ya apenado; ¿por qué? pues ya no está en su poder jefe; qué, a poco se les escapó el muerto porque corrió muy rápido, que lo traigan; pues no se va poder porque ¡un comando se lo llevó!, le contesta.

A otro día muy de mañana en su oficina piensa el jefe: inteligencia, lo que se dice inteligencia, la de los que ubicaron la funeraria para robárselo o la de los que encontraron la casa de un elemento del operativo. ¿Cómo voy a ordenar perseguir a un muerto?, ¿daremos la recompensa?, vivo no está, porque tenemos papeles pero sin el cadáver, es un muerto fugitivo, ahora si esto ya se chingó.

Entran los elementos y de inmediato a la orden. Señores les tengo una misión clasificada: vayan tras el “Lazca” y me lo traen. Con todo respeto, contesta uno de los subordinados, cómo que vayamos por un cadáver, imagínese en nuestro expediente, renglón Logros: captura de un muerto; no ve que luego se ponen “redifíciles” para los ascensos.

No sea usted payaso, tomen estas fotos, las fichas de inteligencia y en friega. Pero mi jefe, si encontramos al occiso ¿le hacemos como el “mochaorejas”? porque a esta cara de la foto le faltan las de Dumbo; si ¿verdad?, asiente el jefe, pues sólo con la descripción, apúrenle; no crea que soy necio pero mire usted: año de nacimiento 1975, estatura: 1:60 metros y esta otra ficha: nació en 1974, estatura de 1:76 metros y además los coahuilenses dicen que hay otros datos que no coinciden, o sea ¡el cadáver creció!

Tomando las fichas afirma el jefe: ¡a que gringos no que muy fregones, lo midieron con todo y botas! pues llévate a tu compadre el albañil y cuando lo ubiquen pues que lo mida con su flexómetro. Una vez que se retiran los subordinados, se pregunta asimismo el jefe ¿por qué en una descripción es más alto? será por eso que se dice ya “estiró la pata”.

Y a la salida. Compañero, ¿vamos con los de inteligencia para alguna pista?, no sé responde, mejor al puesto de discos quemados a comprar narcocorridos, tal vez en uno encontramos algo.

Notas: Toda similitud con una ficción es pura… realidad. Lástima que saliera antes El Infierno, de Luis Estrada, o ¿vendrá la segunda parte?



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